lunes, 23 de febrero de 2026

Dos Aspectos Fundamentales para Erradicar la Violencia en el Mundo

 


EDITORIAL
 
Dos aspectos fundamentales para erradicar la violencia en el Mundo  

¿Justicia o Caos Programado?
​La caída de Nemesio Oseguera Cervantes no es solo el fin de uno de los criminales más buscados del mundo, sino un examen crítico para el Estado mexicano y su relación con la comunidad internacional. Si bien el éxito del operativo en Tapalpa demuestra una capacidad de inteligencia coordinada con Estados Unidos que merece reconocimiento, la virulenta reacción en 20 estados del país revela una realidad amarga: el control territorial de los cárteles sigue siendo una fuerza paralela al Estado. 
​A nivel internacional, el respaldo de figuras como Donald Trump subraya la importancia de este evento para la agenda de seguridad de América del Norte. Sin embargo, la celebración debe ser cautelosa. Históricamente, la eliminación de una cabeza de grupo no implica la desaparición de la organización, sino que suele preceder a una fase de fragmentación y disputas internas que podrían intensificar la violencia en el corto plazo. 
​México se encuentra hoy en una encrucijada. Con el Mundial 2026 en el horizonte, el país debe demostrar que puede transitar de los golpes espectaculares a la consolidación de la paz duradera. La muerte de "El Mencho" es un paso significativo, pero los 252 ataques coordinados que le siguieron son un recordatorio de que el monstruo de mil cabezas sigue vivo y que la estrategia de seguridad nacional requiere más que solo abatir líderes; requiere recuperar cada rincón del país que hoy sigue bajo el fuego de los narcobloqueos
Sin embargo, ​México no solo es un país con cultura; es una potencia cultural. Desde las civilizaciones mesoamericanas hasta el muralismo del siglo XX, el arte mexicano ha sido siempre un ejercicio de resistencia y de afirmación de la identidad. Sin embargo, en pleno 2026, nos enfrentamos a un nuevo paradigma: ¿cómo preservar la esencia de nuestras raíces en una era de consumo digital acelerado y algoritmos globales?
​El Diálogo Local: La Descentralización del Arte
​Durante décadas, la vida cultural de México pareció concentrarse en sus grandes metrópolis. Hoy, asistimos a una necesaria descentralización. Los festivales de cine en los desiertos del norte, las bienales de arte textil en Oaxaca y el surgimiento de colectivos artísticos en comunidades rurales están redefiniendo lo que entendemos por "cultura nacional". Las artes ya no solo se observan en los museos de la capital; se viven en las calles y se tejen en las comunidades. Esta democratización del acceso a la cultura es el pilar más sólido para la cohesión social en tiempos de incertidumbre.
​La Proyección Internacional: Más Allá del Folklore
​A nivel internacional, México ha dejado de ser visto únicamente a través de la lente del folklore tradicional. Si bien el mariachi y el Día de Muertos son patrimonios invaluables, la escena artística contemporánea —desde la literatura de nuevas voces femeninas hasta la arquitectura sustentable y el arte digital— está posicionando al país como un referente de innovación. El arte mexicano actual no solo "exporta nostalgia"; exporta crítica social, soluciones estéticas y una visión única sobre los desafíos climáticos y humanos del siglo XXI.
​El Desafío de la Era Digital
​El gran reto para las artes y la cultura, tanto en México como en el resto del mundo, es la lucha por la atención. En un mercado global saturado de contenidos efímeros, el arte auténtico —aquel que invita a la reflexión y al cuestionamiento— corre el riesgo de quedar sepultado. Aquí es donde las políticas públicas y el apoyo a los creadores independientes se vuelven vitales. Proteger la propiedad intelectual de nuestros artesanos contra el plagio de grandes marcas internacionales no es solo una cuestión legal, es una cuestión de dignidad nacional.
​La cultura mexicana es un organismo vivo que se nutre del pasado para inventar el futuro. A nivel internacional, nuestro prestigio artístico es nuestra moneda más fuerte. Como sociedad, el desafío es entender que el arte no es un lujo, sino una necesidad básica para comprender quiénes somos y hacia dónde vamos. México tiene la voz, la visión y el talento para seguir siendo el gran mural donde el mundo se mira para encontrar belleza y significado.
Es de suma importancia para el Estado campaña de difusión “El Pincel contra el Plomo, La Paz se construye con imaginación”. La reciente violencia desatada tras operativos militares nos recuerda que la fuerza pública, aunque necesaria para la contención, es insuficiente para la erradicación del narcotráfico. Si queremos resolver el problema de raíz, debemos entender que por cada arma incautada, necesitamos entregar un instrumento musical; por cada joven que el crimen organizado intenta reclutar, el Estado y la sociedad deben ofrecer un escenario.
​La cultura y las artes no son adornos de la vida nacional; son infraestructuras de paz. El problema del narcotráfico es, en gran medida, un problema de falta de horizontes. Cuando un niño en una comunidad marginada ve en el arte una posibilidad de expresión y de vida digna, el cártel pierde su activo más valioso: su base social.
​A nivel internacional, el mundo suele mirar a México con una mezcla de horror por su violencia y fascinación por su belleza artística. Es momento de que esta última sea nuestra principal estrategia de seguridad. Necesitamos una política de "Seguridad Cultural" que no se limite a los museos, sino que inunde las calles.
​Resolver el narcotráfico con cultura significa invertir en la capacidad de los mexicanos para imaginar un futuro distinto. La paz en México no llegará solamente con el fin de los capos, sino con el inicio de una era donde la creatividad sea más rentable y prestigiosa que la destrucción. No hay bala que pueda matar una idea, y es tiempo de que nuestra idea de nación esté pintada con los colores de nuestras artes y no con el rojo de nuestra historia reciente.

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